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ImagenMe encanta imaginarme historias eróticas cuyos protagonistas son las personas que me rodean: amigas, compañeros de trabajo, vecinos, cajeras del supermercado, el chico que corre a la misma hora que yo, el municipal que regula el tráfico en los alrededores del colegio de Laia, etc. Por eso, cuando estoy con ellos siempre sonrío y tengo los ojos brillantes. Todo el mundo cree que soy súper simpática y positiva. No conocen MI SECRETO. Me parto de risa, a su costa, recordando esas aventuras sensuales ficticias creadas por Ayla, alias Frankenstein. YO.

El violinista

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Como en el “Violinista en Do Erótico” de Hernando Nossa Cuadros parecen un mismo organismo él y su violín. Le gusta tocar desnudo en la intimidad del hogar cuándo sólo los ojos de María pueden contemplar sus instrumentos. Su talento al tocar se asemeja a su forma de amar. Consigue sonidos frescos, intensos y  mágicos al  acariciar el cuerpo de la amada  o si desliza el arco por las cuerdas del violín. Suele haber mucha dulzura y pasión tanto en los temas que interpreta como en sus embates en la alcoba. Hacia el final de su interpretación consigue una larga y triste cadencia con la cuerda más aguda, alargando el placer hasta la explosión final donde timbales y percusión se unen al orgasmo del dúo.

 

The End

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– ¿Te gusta que te bese aquí?

– ¡Ay!¡No! Me haces cosquillas.

– Mordisquéame los labios. Eso me pone.

– ¿Te gusta que te arañe la espalda?

– Sí, pero no seas muy efusiva.

– ¡Eh! ¿Qué haces?

– Tú encima de mí. Espero que no pienses que te vas a quedar pasiva, como si fueses una enamorada adormecida.

– En esta postura domino la situación ¿Es eso lo que te excita?

– ¡Para! Con cuidado, bruta, que es muy sensible.

– ¿Así está bien?

– Uff, sí.

– Tengo calor. Estoy súper caliente. Este momento es mágico. Te quiero.

– ¡Vaya! Ya me has cortado el rollo. ¿A ti no te han dicho que no siempre hay que decir lo que uno piensa? Me voy a dar una ducha fría.

 

Y así acabó lo que podría haber sido el gran polvo del sábado.

 

Chacras

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Me dijo que me desnudara y me tumbara, boca abajo, en el tatami. El incienso empezó a cautivar mi mente. Volvió a hablar para decir que me iba a descongestionar los Chacras y tomó varias piedras volcánicas de una cesta. Me colocó una en la nuca y con mucha delicadeza fue ubicando otras a lo largo de mi columna vertebral. Apenas existió contacto entre nosotros, pero  mis pezones se pusieron erectos inmediatamente. Y cuando anunció que aprovechando mi posición iba a realizar una imposición de manos para transmitirme energía, cerré los ojos y me dispersé en la búsqueda del placer.

 

Chicas

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Las cinco chicas quedaban en el café de “Las moreras” para ver hermosas puestas de sol y contarse sus infortunios.

 

Carmen fue la primera en hablar:

 

– “Antonio sufre de “pitopausia”. Últimamente no alcanza el orgasmo.

Le aconsejaron que le regalase “el anillo vibrador” o que lo mandase al médico para que le recetase Viagra.

 

Ana contó a sus amigas que su marido se sentía como el “príncipe destronado” después de nacer su hija. Le sugirieron que contratara una canguro y viajaran a París.

 

A Mari Cruz la había abandonado su marido por una chica rusa de veinte años. Le exhortaron a que odiara a ese “Cabrón” y que le sacara hasta el último euro.

 

Yolanda (la soltera del grupo) contó que su última conquista había sido un “yogurín” de veintitrés años que había huido después de una tórrida y acrobática noche.

 

Ángela iba a un sicoanalista, porque su matrimonio se había estancado en una monotonía silenciosa. Las amigas la hicieron reír con su charlatanería y disparatados comentarios sexuales.

 

La tarde declinaba. La amistad y la empatía arraigaban.

 

Todos estos personajes son reales. Todas las historias son ficticias. ¿O no? Hay muchas más que iré compartiendo con las cookies girls.

¡¡¡Os las vais a perder!!

Buenas noches y buena suerte.

 

 

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